Los glúcidos son biomoléculas orgánicas formadas por carbono, hidrógeno y oxígeno, cuya estructura corresponde a polihidroxialdehídos o polihidroxicetonas, es decir, cadenas carbonadas con varios grupos hidroxilo y un grupo carbonilo, que puede ser aldehído o cetona. También se llaman así los compuestos que por hidrólisis dan estas moléculas.
La denominación clásica de hidratos de carbono es inexacta, porque aunque muchos responden a la fórmula empírica
, el agua no está como tal en la molécula y hay glúcidos que contienen nitrógeno o azufre.
Es el enlace que une dos monosacáridos entre sí. Se establece entre el grupo hidroxilo del carbono anomérico de uno de ellos y un grupo hidroxilo del otro, con pérdida de una molécula de agua.
Se llama O-glucosídico porque los dos monosacáridos quedan unidos a través de un átomo de oxígeno. Se designa indicando la configuración del carbono anomérico implicado,
o
, y los números de los dos carbonos que se unen: así, el enlace de la maltosa es
y el de la celobiosa,
.
Tiene una consecuencia importante: si en el enlace intervienen los carbonos anoméricos de los dos monosacáridos, como ocurre en la sacarosa, el disacárido resultante no conserva ningún carbono anomérico libre y pierde su poder reductor.
La celulosa. Es un polisacárido formado exclusivamente por moléculas de
-D-glucosa unidas mediante enlaces
, sin ninguna ramificación.
La configuración
obliga a que cada glucosa quede girada
respecto de la anterior, con lo que la cadena resulta completamente extendida en lugar de enrollarse en hélice. Las cadenas pueden así disponerse paralelas unas junto a otras y unirse entre sí mediante numerosos puentes de hidrógeno, formando haces llamados microfibrillas, extraordinariamente resistentes a la tracción e insolubles en agua.
Constituye el armazón de la pared celular vegetal, a la que da rigidez y con la que limita el volumen de la célula. Es la molécula orgánica más abundante de la biosfera y solo pueden digerirla los organismos que poseen celulasa, entre los que no figura la especie humana: para nosotros es la fibra alimentaria, que no aporta energía pero regula el tránsito intestinal.
Los enlaces
son los que originan las ramificaciones de los polisacáridos de reserva.
Aparecen en la amilopectina, la fracción ramificada del almidón, que además de las cadenas lineales con enlaces
presenta una ramificación
cada veinticuatro o treinta glucosas.
Aparecen asimismo en el glucógeno, el polisacárido de reserva de los animales, almacenado en el hígado y el músculo, cuya estructura es semejante a la de la amilopectina pero mucho más ramificada, con un enlace
cada ocho o doce glucosas. Esa mayor ramificación multiplica el número de extremos libres por los que las enzimas pueden atacar la molécula, y explica que el glucógeno movilice su glucosa mucho más deprisa que el almidón.
También los presenta el disacárido isomaltosa, que resulta de la hidrólisis parcial de ambos polisacáridos.