Porque un virus no es una célula: consta únicamente de un ácido nucleico y de una cápsida de proteínas, a veces con una envoltura membranosa, y carece por completo de la maquinaria necesaria para vivir por su cuenta.
En concreto, no posee ribosomas, de modo que no puede traducir sus propios genes ni fabricar una sola proteína; no tiene enzimas metabólicas ni sistemas de obtención de energía, de modo que no produce ATP; y no dispone de las polimerasas y los precursores necesarios para replicar su material hereditario. Fuera de la célula no realiza, por tanto, ninguna de las tres funciones vitales: ni nutrición, ni relación, ni reproducción. Se comporta como una partícula química inerte, tanto que muchos virus pueden purificarse y cristalizarse igual que una sustancia pura, y así lo hizo Stanley con el virus del mosaico del tabaco.
Solo cuando su ácido nucleico penetra en una célula hospedadora, y utiliza los ribosomas, las enzimas y el ATP de esta, se expresa y se multiplica. De ahí que se los defina como parásitos intracelulares obligados.
La primera diferencia es el nivel de organización. La bacteria es una célula completa, con membrana plasmática, citoplasma, ribosomas y metabolismo propio; el virus es una forma acelular, sin membrana propia, sin citoplasma y sin ribosomas.
La segunda es su material hereditario y su modo de multiplicarse. El virus lleva un solo tipo de ácido nucleico, ADN o ARN, y no se divide: su genoma se replica dentro de la célula infectada y las piezas se ensamblan después, de modo que de una partícula surgen cientos a la vez. La bacteria posee ADN y ARN, se multiplica por bipartición y muchas especies son de vida libre. Cabe añadir la diferencia de tamaño —los virus se miden en decenas de nanómetros y las bacterias en micrómetros— y que los antibióticos, dirigidos contra estructuras celulares como la pared o el ribosoma
, no tienen efecto alguno sobre los virus.
| Poseen material hereditario propio y transmiten su información a la descendencia | No tienen estructura celular, y la teoría celular establece que la célula es la unidad de vida Mutan y evolucionan por selección natural, y presentan adaptaciones a su hospedador | Carecen de metabolismo y de organización interna: no se nutren, no crecen ni obtienen energía |
|---|
A esos argumentos puede añadirse, a favor, que se multiplican y dan lugar a nuevas partículas iguales a la original, y en contra, que esa multiplicación no es una reproducción propia sino un ensamblaje realizado por la célula hospedadora, y que fuera de ella pueden cristalizar como una sustancia química inerte.
La postura mayoritaria es considerarlos formas acelulares en la frontera entre lo vivo y lo inerte: seres vivos solo mientras están dentro de una célula.