Una fermentación es un proceso catabólico anaerobio en el que la materia orgánica se oxida solo parcialmente y en el que el aceptor final de electrones es otra molécula orgánica, y no el oxígeno. Todo el ATP se obtiene por fosforilación a nivel de sustrato durante la glucólisis, de modo que el rendimiento es de únicamente
ATP por molécula de glucosa; el paso final no rinde energía y su única finalidad es reoxidar el
a
para que la glucólisis pueda continuar.
La fermentación alcohólica es aquella en la que el ácido pirúvico se descarboxila y se reduce hasta etanol, con desprendimiento de dióxido de carbono. La realizan sobre todo las levaduras:
La fermentación láctica es aquella en la que el ácido pirúvico se reduce directamente a ácido láctico, sin descarboxilación y, por tanto, sin desprendimiento de
. La realizan diversas bacterias y también el músculo esquelético cuando el aporte de oxígeno resulta insuficiente:
Como proceso basado en la fermentación láctica puede citarse la elaboración del yogur, que llevan a cabo bacterias lácticas de los géneros
y
. Estas bacterias transforman la lactosa de la leche en ácido láctico; la acidificación resultante desnaturaliza y precipita la caseína, lo que da al yogur su textura y su sabor característicos, y el descenso del pH actúa además como conservante al impedir el crecimiento de microorganismos alterantes. El mismo fundamento tienen la elaboración de quesos, del chucrut y de los encurtidos.
Como proceso basado en la fermentación alcohólica, la elaboración del pan, que realiza la levadura
. Aquí el producto que interesa no es el etanol, que se evapora durante la cocción, sino el
: sus burbujas quedan retenidas en la red de gluten de la masa y hacen que esta suba y resulte esponjosa. La misma levadura y la misma reacción, buscando en este caso el etanol, intervienen en la producción de cerveza y de vino.