Los oligoelementos son bioelementos que se encuentran en los seres vivos en proporciones muy pequeñas, inferiores al
de la masa, pero que resultan imprescindibles: si faltan, aparecen graves trastornos. Casi todos desempeñan funciones catalíticas, como cofactores de enzimas, o forman parte de moléculas concretas.
Dos ejemplos son el hierro, que forma parte del grupo hemo de la hemoglobina y de los citocromos y por tanto interviene en el transporte de oxígeno y de electrones, y el yodo, componente de las hormonas tiroideas tiroxina y triyodotironina, que regulan el metabolismo. Cabe citar también el cinc, el cobre, el manganeso, el cobalto —presente en la vitamina
— o el flúor del esmalte dentario.
Las biomoléculas se clasifican en inorgánicas y orgánicas. Las primeras están presentes también en la materia inerte; las segundas son exclusivas de los seres vivos y tienen como esqueleto cadenas de carbono.
| Inorgánicas | El agua y las sales minerales; también los gases disueltos, como el Glúcidos | La glucosa y el almidón Lípidos | Los triacilglicéridos y el colesterol Proteínas | La hemoglobina y el colágeno Ácidos nucleicos | El ADN y el ARN |
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El agua desempeña una función disolvente: su carácter dipolar le permite disolver las sales y las moléculas polares, de modo que constituye el medio en el que se desarrollan todas las reacciones del metabolismo y el vehículo que transporta las sustancias por el interior del organismo, ya sea en la sangre o en la savia.
Cumple además una función termorreguladora. Su elevado calor específico hace que absorba o ceda mucho calor variando poco su temperatura, lo que amortigua los cambios térmicos del entorno; y su elevado calor de vaporización permite eliminar mucho calor evaporando poca agua, que es el fundamento de la refrigeración por el sudor y por la transpiración vegetal.
Las sales minerales disueltas cumplen una función osmótica y amortiguadora: al estar disociadas en iones, mantienen la presión osmótica y el volumen celular, y algunos pares, como el del ácido carbónico y el bicarbonato, actúan como sistemas tampón que estabilizan el pH de los líquidos internos. Intervienen asimismo en la transmisión del impulso nervioso y en la contracción muscular.
Las sales minerales precipitadas cumplen una función estructural y de sostén: el carbonato cálcico de las conchas y de los caparazones, y el fosfato cálcico del hueso, forman estructuras duras que sostienen el cuerpo y lo protegen.