Los cuatro números cuánticos no pueden tomar valores independientes: cada uno está acotado por el anterior. Las reglas son:
, el principal, es un entero positivo:
, el secundario, va de 0 a
. Marca el tipo de orbital: 0 es
; 1,
; 2,
; 3,
.
, el magnético, toma los enteros desde
hasta
, o sea
valores, uno por cada orbital de la subcapa.
, el de espín, solo puede valer
o
.
Aplicándolas una a una:
—
. Con
,
puede llegar hasta 3, así que
es válido; con
,
recorre
, de modo que 0 está permitido; y el espín es uno de los dos admitidos.
—
. El fallo está en el magnético: con
solo caben
, porque la subcapa
tiene tres orbitales. El valor
exigiría un cuarto orbital que no existe.
—
. Con
,
llega hasta 2, así que
vale; con
,
está dentro del intervalo.
—
. El fallo está en el secundario: con
,
solo puede valer 0. El primer nivel tiene un único orbital, el
, y no existe ningún
.
El orbital lo nombran los dos primeros números:
da el nivel y
, la letra.
: nivel 4 y
, que corresponde a un orbital
. Dentro de esa subcapa, el valor
señala uno concreto de los cinco orbitales
.
: nivel 3 y
, que corresponde a un orbital
. El valor
señala uno de los tres orbitales
de esa subcapa.
Conviene recordar por qué hacen falta los cuatro números: los tres primeros identifican un orbital y el cuarto distingue a los dos electrones que caben en él. Esa es la formulación del principio de exclusión de Pauli, según el cual no puede haber en un átomo dos electrones con los cuatro números cuánticos iguales.