Las mutaciones en relación con el cáncer.
a) Defina el concepto de cáncer.
b) Diga en qué fase del ciclo celular se da el cáncer y explique qué relación tiene este con el concepto de mutación.
c) Defina brevemente qué entendemos por oncogén.
d) Mencione algunos hábitos o actividades que se sabe que predisponen al cáncer.
El cáncer es una enfermedad producida por la proliferación descontrolada de un grupo de células que han perdido los mecanismos que regulan su división y su muerte. Estas células se dividen sin responder a las señales de freno, no entran en apoptosis cuando deberían y no respetan la inhibición por contacto, de modo que forman una masa llamada tumor.
Si el tumor crece localmente y queda delimitado se denomina benigno; si sus células invaden los tejidos vecinos y son capaces de viajar por la sangre o la linfa y colonizar órganos distantes, formando metástasis, se denomina maligno, que es el cáncer propiamente dicho.
El cáncer se origina por un fallo en los puntos de control del ciclo celular, muy especialmente en el punto de control de la fase
, que es el que decide si la célula entra o no en la fase
y comienza a replicar su ADN. Una célula normal que detecta daños en su ADN o que no recibe señales de crecimiento se detiene ahí, o pasa al estado de reposo
, o se suicida por apoptosis; la célula tumoral atraviesa ese control y se divide de todos modos. También fallan el punto de control de
, que comprueba que la replicación se ha completado sin errores, y el del huso, en metafase.
La relación con la mutación es directa: el cáncer es una enfermedad genética de las células somáticas. Lo que hace que esos controles fallen son mutaciones en los genes que los gobiernan. No basta con una: hace falta la acumulación de varias mutaciones sucesivas en la misma línea celular, lo que explica que la incidencia aumente con la edad y con el tiempo de exposición a los agentes mutágenos.
Un oncogén es la versión mutada y permanentemente activa de un protooncogén. Los protooncogenes son genes normales que codifican los factores de crecimiento, sus receptores y las proteínas que transmiten la señal de dividirse; cuando una mutación los altera, la señal de división queda encendida de forma continua aunque no haya estímulo externo. Se comportan de manera dominante: basta con que se altere uno de los dos alelos.
Conviene distinguirlos de los genes supresores de tumores, como el
o el del retinoblastoma, que son los frenos del ciclo: en ellos la mutación provoca pérdida de función y se comporta de forma recesiva, porque hace falta que fallen los dos alelos.
El consumo de tabaco, cuyo humo contiene benzopireno, nitrosaminas y alquitrán, es el principal factor evitable y está relacionado sobre todo con el cáncer de pulmón, laringe y vejiga.
El consumo excesivo de alcohol, relacionado con los cánceres de boca, esófago e hígado.
La exposición prolongada al sol o a las cabinas de rayos ultravioleta sin protección, que provoca dímeros de timina y se relaciona con el melanoma y otros cánceres de piel.
Una dieta rica en grasas, en carne procesada y en ahumados, y pobre en fibra, frutas y verduras, junto con la obesidad y el sedentarismo.
La exposición laboral a agentes carcinógenos como el amianto, el benceno, el cloruro de vinilo o las radiaciones ionizantes.
Ciertas infecciones, como la del virus del papiloma humano, relacionada con el cáncer de cuello de útero, la de los virus de las hepatitis B y C, con el de hígado, o la de la bacteria Helicobacter pylori, con el de estómago.