La TRPECV cuenta los pares de electrones que rodean al átomo central, enlazantes y no enlazantes, y los coloca lo más separados posible, porque todos se repelen.
: el nitrógeno aporta 5 electrones de valencia; emplea tres en los enlaces con los hidrógenos y
. Hay cuatro pares en total, que se disponen en tetraedro, pero como solo tres posiciones llevan átomo, la geometría
es una
. El ángulo H–N–H es de unos 107°, algo menor que los 109,5° del tetraedro perfecto, porque el par libre ocupa más espacio y comprime los enlaces.
Cada enlace N–H es polar, ya que el nitrógeno es más electronegativo que el hidrógeno. Al no ser simétrica la disposición, esos momentos no se cancelan, y además el par libre contribuye en el mismo sentido: el amoníaco es una molécula
.
: el boro aporta solo 3 electrones de valencia y los usa los tres en enlaces, sin que le quede ningún par libre. Es una excepción a la regla del octeto, porque se queda rodeado de únicamente 6 electrones. Con tres zonas de enlace y ningún par libre, la geometría es
, con ángulos de 120°.
Los enlaces B–Cl son polares, y bastante, pero los tres son idénticos y están repartidos a 120° en un mismo plano, de modo que su suma vectorial es nula:
El
es, por tanto, una molécula
. La comparación entre las dos es el sentido del apartado: tener enlaces polares no basta para que la molécula lo sea; hace falta además que la geometría no los cancele.
Para que haya enlace de hidrógeno se han de cumplir dos condiciones: que la molécula tenga un hidrógeno unido directamente a flúor, oxígeno o nitrógeno, y que ese átomo electronegativo conserve pares de electrones no enlazantes que sirvan de aceptores.
El
los forma: tiene tres hidrógenos unidos a nitrógeno y el nitrógeno conserva un par libre. Por eso el
tiene un punto de ebullición anormalmente alto para su masa molecular, es muy soluble en agua y forma disoluciones básicas.
El
puede formarlos, y por dos motivos independientes: no tiene ningún átomo de hidrógeno, y el cloro, aunque sea electronegativo, es demasiado voluminoso para dar enlaces de hidrógeno apreciables. Entre sus moléculas, apolares, solo actúan fuerzas de dispersión de London.
Es el pictograma GHS07, el del signo de exclamación. Advierte de un peligro
para la salud: sustancia nociva o irritante.
Cubre la toxicidad aguda de categoría baja, la irritación de la piel y de los ojos, la sensibilización cutánea y la irritación de las vías respiratorias. En el amoníaco corresponde sobre todo a esto último: sus vapores irritan de forma inmediata los ojos y el tracto respiratorio, que es la razón de su olor tan penetrante y de que deba manejarse en vitrina.
No debe confundirse con el GHS06 (calavera), que se reserva para la toxicidad aguda grave, ni con el GHS08 (busto humano), que señala efectos graves a largo plazo como la carcinogenicidad.