Calculamos
multiplicando la matriz por sí misma.
Imponemos ahora que esa matriz coincida con
elemento a elemento. Las posiciones
y
se cumplen solas, y las demás dan ecuaciones en
.
Las posiciones de la segunda columna dan ecuaciones de segundo grado, que hay que resolver aparte.
La igualdad
exige que se cumplan todas las ecuaciones a la vez, y el único valor común a todas ellas es
. Se descartan
y
porque no satisfacen las ecuaciones de primer grado.
Comprobamos el resultado.
El único valor es
.
Aquí el dato nuevo es que
es invertible, es decir, que existe
. Eso permite multiplicar la igualdad por esa inversa y simplificar.
Así que no hay elección: la única matriz invertible que cumple
es la identidad.
La matriz pedida es la identidad,
, y además es la única posible. Nótese que la matriz
del apartado a) también cumplía
sin ser la identidad, y eso es coherente porque no es invertible: su determinante vale
.
Elevamos al cuadrado la expresión de
y aprovechamos que el producto de matrices es asociativo.
Y aquí se usa la hipótesis sobre
.
Sí, es cierto:
. El razonamiento solo ha necesitado que
y que
sea invertible; la hipótesis
no hace falta, y de hecho por el apartado b) obliga a que
, con lo que
y la igualdad es todavía más evidente.